jueves, mayo 19, 2005

Díos nos dió una boca y dos oidos.........

"Díos nos dió una boca y dos oídos para escuchar lo doble de lo que hablamos" se me informa que es un refrán árabe (?). De cualquier forma qué impresionante cita que me pinta por lo menos a mí, cuando alguién me hace alguna pregunta o inicía algun tema de conversación, a partir de ahí como si dijeran arrancan y nadie me quita el microfono.

No se a ustedes, pero a mi me impresiona esa virtud tan escasa del saber escuchar, aguantarse las ganas de interrumpir y oir tranquilamente para entender y comprender que nos quieren transmitir o simplemente contar los otros.
Es increible, pero uno paga a los terapeutas una fortuna solo para que nos escuchen, bueno no exactamente, dicho esto en favor de los terapeutas, pero qué desahogo tan grande encontrar a alguien que tenga la paciencia y el interés legitimo de escucharnos.
Qué virtuosas y apreciadas son aquellas personas que saben escuchar y aplican este refrán árabe, y que por supuesto son más respetadas que aquellas que no paramos de hablar y que materialmente nos tienen que "asaltar" para que dejemos a otros también compartir sus ideas.
Otra manifestación de esta mala costumbre es la de aplicar el "Yo, Yo, Yo,", que tanto molesta a los demás por usarnos excesivamente en primera persona en vez de dejar que los demás compartan sus experiencias, además parece que tuvieramos la obligación de saber de cualquier tema, cuando sería mas sano el decir abiertamente, mira de eso no tengo ni la más pergrina de las ideas.
Desarrollar esa virtud de escuchar sin interrumpir a los que nos requieren, representa la ocasión más valiosa que tenemos para no abrir la boca y sacar sin reflexión una cantidad industrial de conceptos, ideas, opiniones y en general frases sin sentido y quizás hasta una sarta de "pendejadas", esto último lo digo por mi, que no vienen al caso pero que nos salieron de la boca automaticamente.
Bueno que les parece si escuchamos algunas opiniones de los que hemos invitado hoy para compartir esta mesa de amigos en este café diario que tanto aprecio, les escucha con todos los sentidos su servidor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

buenos días profe, tristemente me doy cuenta que este post ya tiene varios años, así que a lo mejor no llega hasta sus ojos para opinar al respecto. Lo que sucede es que trabajo en una oficina de gobierno de mi país, y a mi lado tengo a una persona que habla hasta por los codos, interrumpe a los que están hablando,se entromete hasta en las conversaciones ajenas y le gusta llamar la atención con su horripilante "yoyoyo", y lo que es peor, se lleva pesadito incluso cuando no lo hace uno con ella.

EN mi pais es de muy mal ver que uno como hombre ponga en su lugar a una mujer, asi y como todos aqui son mujeres, la verdad me encuentro en un menudo lio. COmo manejarlo?, me tengo que aguantar?, me levanto el lugar y simplemente la pongo en su lugar? le canto su precio para que entienda?, la pongo en evidencia?, hjago como si nada pasara?, ayuda por favor.

Anónimo dijo...

personas así no son capaces de reconocer que tienen un problema. Si se lo dices en forma indirecta, no entienden o se hacen los desentendidos. Mejor dejarlo pasar.

"El Profe" dijo...

Espero que no sea un poco tarde mi respuesta: Un sabio dijo; Usted que quiere ser felíz o tener la razón?

Mostro Peludo dijo...

Espero que tampoco sea tarde para mi opinión a el dilema de "Anónimo" quien se queda de que una compañera suya habla hasta por los codos. Además de pensar "Usted ¿Qué quiere? ¿Ser feliz o tener la razón?" creo que debemos remitirnos al titulo de esta entrada de Blog. "Dios nos dio una boca y dos orejas para escuchar lo doble de lo que hablamos" No se trata sólo de aplicarlo en aquella persona que nos molesta al hablar; debemos aplicarlo en nosotros al escuchar a quien necesita hablar de esa manera. Escucha doblemente.